Toxina Botulínica
La toxina botulínica es un veneno natural que se encuentra en los alimentos cárnicos descompuestos. Se trata de una de las sustancias más tóxicas que existen. Su ingesta puede ser mortal.
A principios del siglo XIX, el físico Justinus Kerner describió esta toxina como el veneno de las salchichas o el veneno de las grasas ya que esta bacteria aparecía en productos cárnicos que no habían sido bien conservados. El nombre “botulismo”, que es de la que deriva la palabra Botox significa en latín “Salchicha” (botulus). Si una persona ingiere comida en mal estado o que ha sido envasada en latas contaminadas por la toxina botulínica puede contraer el Botulismo. Esta enfermedad la causa la neurotoxina botulínica que bloquea la liberación de una sustancia que conecta las terminaciones nerviosas con los músculos (la acetilcolina). Al bloquear esta sustancia, consigue paralizar los músculos afectados de forma que produce la muerte por paro respiratorio, aún habiendo ingerido poca cantidad de alimentos contaminados.
Hay diferentes variantes de toxina botulínica (que se denominan de A a F).
Después de varios ensayos, la Ciencia comprobó que la toxina Botulínica tipo A podía inyectarse al organismo de forma controlada y en dosis muy pequeñas para paralizar determinados músculos y poder tratar así diferentes enfermedades y aspectos estéticos. Nació el Botox.
