Botox: Rejuvenecimiento Facial Aprobado

La Agencia Federal de Control de Alimentación y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) ha aprobado el Botox tanto para tratamientos clínicos como estéticos.

En 1989, el Botox fue aprobado por la FDA para tratar afecciones musculares en el área ocular (blefaroespasmos y estrabismo). Años más tarde, en el año 2000, la aplicación de Botox fue aprobada también para tratamientos neurológicos y para tratar las contracturas más severas en cuello y hombros.

Más recientemente, en el año 2002, la FDA aprobó el Botox también para uso cosmético. De ahí en adelante el Botox se ha utilizado para borrar arrugas faciales, liderando el mercado de rejuvenecimientos faciales y tratamientos estéticos.

Según estudios de la FDA realizados en pacientes que se aplicaron Botox, solamente el 10 % obtuvo algún efecto secundario leve, como hemorragias inflamación, dolor de cabeza y enrojecimiento en la zona tratada.

Es necesario advertir que si bien la FDA regula los productos y como se utilizan. Hay productos, aprobados por la FDA, que se utilizan luego en partes para las cuáles no han sido clínicamente evaluadas. En este sentido, el papel del profesional que lo aplica juega un papel fundamental tanto en el resultado final que se consigue con la aplicación de Botox, como en la reducción de los posibles efectos secundarios de la aplicación de la toxina Botulínica.

Hoy en día, la aprobación del Botox ha posibilitado que el fabricante del producto, el laboratorio Allergan Inc (California, Estados Unidos), haya comercializado la toxina botulínica tipo A en el resto del mundo, posicionando el producto como la primera alternativa que encuentran aquellas personas que desean detener los efectos estéticos que el paso del tiempo tiene en nosotros, asumiendo los mínimos riesgos posibles.