Inyecciones de Botox

El tratamiento con Botox consiste en la aplicación de la toxina botulínica diluida bajo la piel, a través de inyecciones con agujas ultra finas. De esa manera, las dosis de Botox atacan directamente al músculo responsable de la arruga que se desea eliminar,  produciendo una relajación total del músculo, es decir, paralizándolo.

Las aplicaciones no son dolorosas y no es necesaria anestesia. Al aplicarse una cantidad muy pequeña de dosis de toxina botulínica tipo A, a lo sumo podrías notar cierta incomodidad o escozor debido a los pinchazos. También podrían aparecer hematomas que desaparecerán a los pocos días y que son disimulables con maquillaje.

El profesional que aplica el Botox deberá hacerlo con sumo cuidado, poniendo especial atención a inyectar el producto únicamente en el músculo que produce la arruga.  En caso contrario, se corre el riesgo de paralizar aquellos músculos que dan expresión y naturalidad a la cara. Debes tener en cuenta que las inyecciones deben administrase en un entorno seguro y tomar la precaución de que los instrumentos que se utilicen hayan sido esterilizados previamente. El lugar adecuado para recibir este tratamiento es un quirófano o un consultorio apto para este tipo de tratamientos.

El número de inyecciones que necesitarás dependerá de la zona que te vayan a tratar. Por ejemplo, para eliminar o reducir las arrugas de la frente se pueden necesitar desde 5 a más inyecciones de Botox.