Botox para Hombres
La aplicación de Botox se ha convertido en un tratamiento antienvejecimiento que cada vez es más valorado por aquellos hombres que cuidan su imagen personal y quieren sentirse y verse más jóvenes. El rasgo que más les cautiva es lo eficaz y sencillo que resulta este tratamiento que les permite tener un aspecto más joven, dedicándole muy pocos minutos a su cuidado personal. Además, el Botox es menos invasivo y menos costoso que otros tratamientos de rejuvenecimiento facial como la cirugía estética.
En América Latina, alrededor del 10-15% del total de los tratamientos de Botox se lo realizan los hombres. Según Nelson Marques, director del laboratorio Allergan, (que es la firma responsable de comercializar la marca Botox), ese número se está incrementando.
La mayoría de los hombres que se someten a un tratamiento con Botox tienen entre 30 y 40 años. Son pacientes que quieren detener los efectos estéticos del paso del tiempo en su rostro. Es recomendable que aquellos hombres que quieran realizarse un tratamiento con Botox, hablen primero con el profesional que va a hacerles el tratamiento. Este intercambio de información ayudará al hombre a hacerse una idea de las expectativas y lo que conseguirá a través de un tratamiento con Botox.
Si bien el Botox se utiliza principalmente con fines estéticos, están en estudio nuevos tratamientos en el orden médico, por ejemplo se está investigando si el botox también puede ayudar a los hombres a combatir el agrandamiento de la próstata. Esa afección está directamente relacionada con el envejecimiento masculino y ocasiona dolor al orinar e incontinencia urinaria. El agrandamiento de la próstata afecta a más del 50 % de los hombres mayores de 60 años. En estos casos, las inyecciones de Botox aplicadas directamente sobre la próstata, actúan como paliativo de los síntomas que produce el agrandamiento de la próstata (logrando encogerla hasta la mitad). En la mayoría de los casos, disminuye notablemente el dolor al orinar. No se han observado efectos secundarios negativos directamente relacionados con la sexualidad (como impotencia) que sí pueden producir otros productos que se utilizan para combatir esta afección.
